adriana secreta...'s profilela secretaria del marqué...PhotosBlogListsMore Tools Help

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    Volviendo en bondi...

     
     
    ...de la algo desprolija y sucia Gran Kapital de Petibonia, me sorprendió el aire limpio de Santiago: había llovido, el cielo estaba precioso, los campos verdes, la gente trabajando en las cosechas. Desde la vera del camino me saludaban pilas inmensas de sandías... Me pidieron entre gritos que las nombre -son algo histéricas- y obviamente, que las escriba en verde y blanco, tal como son.
    Sorpresa 1: entrar a la nueva y ¡¡archimoderna!! Terminal de Omnibus de la antigua, venerable "Madre de Ciudades".
    Sorpresa 2: los cerros al fondo, tal como me esperan siempre visibles desde el camino y ... nevados.
    Nevados en Enero... un típico caso en el que nos olvidamos del bondilag, contentos de volver a casa.

    Un programa "fetén fetén"...

     
      
        
        Y apropiado para una tardecita de Enero no muy calurosa, de esas en las que sopla una linda brisa del río en la Gran Ciudad del Sur: Es el el Jardín Botánico. Precioso, tranquilo y gratuito paseo, abierto hasta la 7 u 8 pm.
        Lindo para llegar en los colectivos algo más aliviados del verano, que los hay desde toda la ciudad y sus alrededores hasta Plaza Italia. O en subte, si les gusta y les queda bien, aunque no lo recomiendo si se trata de perder una vista de la ciudad desde la ventanilla de un bondi. Parece que todos los edificios, viveros, estatuas y fuentes del Jardín han sido "puestos en valor" (como se dice ahora) y hasta tenemos un museo -al que no entré, estaba de "verde" ese día- inaugurado por un antiguo presidente de Petibonia, ahora innombrable.
     
    Versión unfashion y gasolera: llevar termo, mate y vituallas para una demorada y so british merienda.
    Versión fashion y con unos mango$ más: Se cruzan a Santa Fé y Gurruchaga a disfrutar un buen té muy bien servido o alguna cervecita y unos nobles sandwiches o una cena liviana en el tradicional Galeón. Remozada, limpia y súper bien atendida esta tradicional y antigua confitería porteña y ¡con precios más que razonables! en su carta muy variada. Yo tomé un buen café apenas cortado (la leche en jarrita y servida al toque por un mozo más que amable) disfrutando del atardecer y del... ¡aire acondicionado!. Qué prosaica, che...

    La Grande Babylon del Sur...

     
     
    ... me recibió en un día caluroso y agobiante.
    Como una madre esquiva, parecía desafiarme. Me dió tristeza el cielo sucio, las eléctricas avenidas algo vacías en enero.
    En el anochecer del sábado cruzo la ciudad caminando: desde Santa Fe por Bulnes hacia Rivadavia.
    Atravieso raros puentes sobre las vías del Sarmiento, solitarios y algo siniestros (¿acaso pasarían por allí de noche?).
    Desde la altura, hacia el río, miro el humo del incendio ya mítico y eterno de la Reserva "Etológica" de Petibonia. Bajo las escaleras, apenas una cuadra y media me separa de Rivadavia:depósitos, casas viejas, okupas, antiguos colegios religiosos, grafitis, botellas rotas.

    Uno busca lleno de esperanzas...

     
     
     
     
     
      
     
    aunque no sea "el camino que los sueños prometieron a sus ansias..."