adriana secreta...'s profilela secretaria del marqué...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
En el mar de vapor cálido...Verdes o negros; me gustan ésos, cuando los abro y se ofrecen rojos y desfachatados. ¿Qué tal un buen dulce?.
Hace dos días traje unos mangos preciosos, rojizos y anaranjados, enormes: ya son dulce también. Luce colorido y orgulloso en un frasco grande, un clavo de olor se ve a través del vidrio. Vamos chicas... piensen en la alegría del invierno, el desayuno con tostadas calientes, ese rico color y sabor por las mañanas. En almíbar me gustan menos, mis preferidos son en dulce, grandes trozos, con "no tanta" azúcar. ¡Van geniales con nueces tostadas y buenos quesos!, lindo postre para un almuerzo tardío y fiacoso, se me ocurre... mirando los valles, pero eso ya es mucho pedir.
Sometimes traiciono a los bellos higos tucumanos... me tiento con los de Esmirna, secos, tiernos y ¡paquetísimos!.
El sushi del "29"...
Llovió, se puso fresco y gris... y entonces pensé en una polenta con salsa, así, bien anaranjadota y colorada. ¿Se fijaron en el precio de los tomates?. Hay unos preciosos y pequeños tomates en rama, pero en general, los de cualquier variedad están a $1.50 el kilo. ¡Chicos y chicas argentinos!...¡preparen y envasen tomates en sus mil y una formas!. Son un regalo del color y el sabor del verano que nos alegrará profundamente en el invierno, sobre todo si vuelve a estar a $18 el kilo. Tomates en rama, lindas cebollas blancas y dos calahorras exquisitos, ahí dejé la salsa solita. Casi antes de sacarla le agrego láminas muy finitas de ajo y bue, si ya la ocasión es especial y lo quieren más suntuoso, sellen unas buenas presas de pollo y a la olla de la salsa: la casa se llena de este rico aroma mientras cocinamos la polenta, por favor, impreco a los dioses: ¡no "mágica"!.
Quizás el reggianito o sardo rallado gruesote sea un exceso no muy gourmet... pero ¿quién se resistiría?. Si la presentamos en una sopera antigua bien humeante, qué se yo, ¡delicia infantil para días frescos y nublados!.
Mientras la polenta está todavía tibia, es genial poner los restos en un tupper más bien chatito o en una asadera o fuente esmaltada o de vidrio, moldeandolo no muy alto. Cuando se enfría, se pueden cortar unas lindas formas y grillar untadas con aceite de oliva, hasta salsa de soja si les gusta. Vuelta y vuelta son un rico snack, lindo para acompañar una sopa nocturna. La vida es breve e incierta y no está mal recordarlo.
Otra de Juana Manuela y su "Cocina Ecléctica"...Camarones a la panameña
Qué fruición deliciosa para el paladar en aquellos grandes calores del Istmo, este sabroso plato, a la vez, tan nutritivo y refrescante. Preparábalo yo, cada día, para mis hermanos, a quienes los desastres de la patria llevaron, -y a mí con ellos-, en busca de trabajo, a la obra titánica que se hacía en Panamá.
Acampados como los otros trabajadores, a la vera de los bosques, teníamos, como ellos, un rancho, pobre choza, que yo alegraba con los refinamientos de la más esmerada limpieza. Una tabla sobre cuatro estacas elevadas en tierra, eran nuestros catres. Una tabla y cuatro estacas colocadas en el centro del rancho, constituían también, nuestra mesa.
Yo la engalanaba con un mantel blanquísimo, lavado cada mañana, -porque no tenía remuda-, y sembraba sobre él las más hermosas flores tropicales. Cuando eso hacía, ya había pescado en un recodo del río tres docenas de camarones con una redecilla que, en la noche servía de persiana a la puerta.
Encendía mi fogón, y cocía los camarones en agua sazonada con sal y un ramito de hierbas olorosas. Cocidos los camarones, los pelaba; tomaba las colas y las ponía en una fuente condimentándola con sal, pimienta, cebolla blanca y tomate muy bien picados, pan rallado, y aceite y vinagre, revuelto y mezclado todo, y cuidadosamente cubierto, hasta el momento de servirlo.
Y de pie y empinada sobre el umbral de la puerta, espiaba el regreso de los trabajadores que volvían en grupos, desapareciendo uno a uno en sus tugurios. Desde que divisaba a mis hermanos, corría a la mesa; llenaba sus vasos de vino, y destapaba la fuente de camarones, que esparcía en el aire su incitante perfume. Y los pobres trabajadores, llenos sus platos, comían con la delicia del que satisface a la vez, hambre y sed.
Ha pasado el tiempo; nosotros hemos tornado al seno de la patria, a nuestro hogar el bienestar. Todo ha cambiado en nuestra suerte; pero el plato de los días de inmigración, ocupa siempre su lugar en nuestra mesa, como un dulcísimo recuerdo.
María Jiménez
-Lima- Son fallas en la sinapsis...... y Enero tiene la culpa. Con su sol cegador, los días lentos y largos, el calor agobiante.
Pero estoy ahí ahí de hacer contacto con las únicas dos neuronas que no se me derritieron. Mientras, A no desesperar...
madre patria... ¡justo el 29! y la fantasmal City.
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